Reflejo de luz pupilar (PLR)
Un resumen histórico
El Reflejo Pupilar a la Luz (RPL) es una respuesta fisiológica bien establecida en la que la pupila se contrae automáticamente al exponerse a la luz. Esta respuesta ocurre tras un breve retraso y varía según la intensidad luminosa. Décadas de investigación han demostrado que una luz más intensa produce una contracción pupilar más rápida y marcada, mientras que una luz más tenue genera una respuesta más lenta y de menor amplitud.

Cómo se controla la pupila
El tamaño de la pupila está regulado por el sistema nervioso autónomo, que incluye dos vías opuestas:
-
Las fibras parasimpáticas hacen que la pupila se contraiga (miosis). Estas fibras se originan en el tronco encefálico y activan el músculo esfínter del iris.
-
Las fibras simpáticas hacen que la pupila se dilate (midriasis). Estas señales se originan en la médula espinal superior y activan los músculos radiales del iris.
En conjunto, estos sistemas ajustan continuamente el tamaño pupilar en respuesta a la luz y a la demanda cognitiva.

Fig. 1
La vía del reflejo a la luz
Cuando la luz entra al ojo, las señales viajan desde la retina a través del nervio óptico hasta el tronco encefálico. Desde ahí, las señales parasimpáticas regresan al ojo y provocan la contracción de la pupila. En la oscuridad, este reflejo disminuye, permitiendo que la pupila se dilate. Este proceso automático ayuda al ojo a adaptarse rápidamente a los cambios en las condiciones de iluminación.
La pupila puede variar aproximadamente entre 1,5 mm y 8 mm de diámetro. Como la luz que entra al ojo aumenta con el cuadrado del tamaño pupilar, el PLR permite al ojo manejar cerca de un cambio de 30 veces en los niveles de luz, favoreciendo la comodidad visual y la nitidez.

Fig. 2
PLR, función cerebral y pupilometría
El PLR ofrece información valiosa sobre la función del sistema nervioso central. La investigación ha demostrado que las respuestas pupilares son sensibles a la fatiga, la privación de sueño, el alcohol y el consumo de drogas, lo que convierte al PLR en un indicador confiable de la alerta y del deterioro funcional.
La pupilometría—la medición objetiva del comportamiento de la pupila—ofrece una forma no invasiva, precisa y reproducible de evaluar la función cerebral. Refleja la actividad neural en regiones clave del cerebro relacionadas con la atención, la percepción y la preparación motora.
Los estudios que utilizan pupillografía infrarroja han demostrado que, a medida que aumenta la intensidad del estímulo:
-
Las respuestas pupilares se vuelven más rápidas y más marcadas
-
Disminuye la latencia de respuesta
Estos hallazgos respaldan el uso del análisis del PLR para evaluaciones clínicas y de desempeño.
RPL y aptitud para el desempeño
El RPL se ha estudiado ampliamente en contextos reales de desempeño, incluyendo la seguridad en la conducción. Investigaciones de Monticelli y colaboradores mostraron diferencias claras en las respuestas pupilares entre personas sanas y aquellas afectadas por drogas, medicamentos o alcohol. Estas diferencias fueron consistentes, medibles y confiables.
También se ha demostrado que el PLR refleja la fatiga y la reducción del estado de alerta. Múltiples estudios encontraron cambios significativos en parámetros pupilares al comparar estados de alerta versus fatiga, lo que respalda su uso como un indicador objetivo de aptitud para realizar tareas críticas de seguridad.